Politburó Digital

Tantita madre, por favor: El porqué de la mesura en redes sociales después de una tragedia

5 mayo, 2021
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Chairizard Chairo


El lunes por la noche, mientras revisaba Twitter, me encontré con la noticia. Alguien deseaba que el convoy fuera vacío para no lamentar pérdidas humanas. Por la zona y la hora, era difícil que no hubiera víctimas.

Entre las imágenes y las cifras preliminares no supe qué decir. Lo mejor era guardar silencio y prestar atención a las reacciones. Ante una tragedia como ésta, lo normal es que la gente entristezca o suelte su furia. No es para menos y debemos estar conscientes de cómo nos invaden las emociones. Es casi imposible mantener la cabeza fría. Por eso opté por no tuitear nada.

Hay mucho que procesar en torno a este evento, y porque es mi forma personal de mostrar respeto a todos los que sufren. Me he dedicado más bien a leer a mis amigos y a gente que considero mesurada, a darle Like a quienes expresan algo que yo comparto. En días como éstos, me gustaría no haber entrado nunca a Twitter. Por cada comentario empático, cien más supuran desprecio, señalan culpables, reducen todo a una rivalidad partidista, lo utilizan para girar en torno al ego de un personaje o un grupo.

Tengo muy grabada en la mente una escena de La Comunidad del Anillo: Gandalf cae arrastrado por el Balrog y el resto de los aventureros huyen de las Minas de Moria. Cuando por fin pueden tomar un descanso, Boromir pide tantita madre por la pérdida del mago, pues ha afectado notablemente a los hobbits. Y sí, la obra de Tolkien es ficción y se le llora a un personaje fantástico que revive, pero la petición del Hijo de Denethor es lógica: hay que esperar un poco antes de retomar la batalla. Justo eso deberíamos hacer como sociedad mexicana en estos momentos, aunque parece que es una exigencia imposible de atender.

Antes de mostrar condolencias, proporcionar algún apoyo o simplemente disponer de sus recursos económicos, materiales y humanos, la oposición no se ha cansado de mandar mensajes en los que piden la renuncia de Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard (a él lo quieren encarcelado), de insistir en que éste “es el peor gobierno de la historia”, de hablar de un crimen de Estado con el que nos acercamos a una dictadura, e incluso de darle un sentido electoral para regresar a la mayoría en las cámaras.

Es repugnante el video en el que una señora desesperada por la aparición de su nieto (que en paz descanse) le grita a unos panistas que se limitan a pedirle que los acompañe a demandar a la jefa de gobierno. Con eso queda claro que no les interesan las personas, y es más, hasta las desprecian. Como ejemplo está Gloria Lara: en un tuit publicado en esta coyuntura, no sólo compara el desplome en la estación Olivos con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, sino que en su publicación se percibe su desdén a aquellos jóvenes al minimizar el simbólico pase de lista que Epigmenio Ibarra hace diariamente.

Histórica y culturalmente, se entienden esos comportamientos de la derecha. ¿Pero de la izquierda? Hablo específicamente de esa fracción que algunos llamamos “La Secta” y que está conformada por varios fachos de clóset carentes de sentido crítico, cuya posición ideológica se limita a ser un incondicional seguidor de Andrés Manuel bajo el pretexto de defender el proyecto del presidente. Sin acusar a nadie directamente, de este grupo ha habido varios que juran y perjuran que esto es parte de la desestabilización coordinada por Felipe Calderón, Claudio X. González, Carlos Salinas o toda la derecha antiobradorista. ¿De dónde sacan esas conclusiones? ¿Cómo pueden comprobar sus dichos? Y aún más importante, ¿no dicen ser humanistas? Porque en vez de andar con dedo acusador, mínimo deberían mostrar algo de compasión con las personas afectadas.

Independientemente de quiénes sean los responsables, debe haber justicia porque no puede seguir permitiéndose la impunidad, una de las promesas por las que voté por AMLO.

Por ahora, lo único que nos queda es exigir una respuesta clara de las autoridades, informarnos conforme avance la investigación correspondiente, ayudar a quienes lo necesitan justo ahora, y no darle ningún sentido partidista a la tragedia. Varias veces he dicho que la transformación de México no corresponde únicamente a López Obrador, sino también está en nuestras manos, y eso conlleva un esfuerzo por entender la situación nacional desde la óptica de las ciencias sociales y un contacto profundo con nuestra sensibilidad humana. Nunca es tarde para iniciar, pero hoy es urgente que lo hagamos.


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Twitter: @CharizardChairo


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