17.8 C
Mexico City
domingo, octubre 1, 2023

Fiscales de 21 estados de EEUU exigen a Biden considerar terroristas a cárteles mexicanos

Los fiscales generales de 21 entidades de Estados Unidos, agrupados por el de Tennessee, Jonathan Skrmetti, exigieron al presidente Joe Biden que emita una declaración ejecutiva que considere organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos de narcotráfico.

Los procuradores de Virginia, Alabama, Alaska, Arkansas, Florida, Georgia, Indiana, Iowa, Kentucky, Luisiana, Misuri, Montana, Nebraska, New Hampshire, Utah, Tennessee, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Texas y Virginia Occidental firmaron la solicitud, también dirigida al titular del Departamento de Estado, Antony Blinken.
 
Calificar de organizaciones terroristas extranjeras a estos grupos dedicados al trasiego de drogas, argumentaron, «liberaría recursos para confrontar la crisis mortal de opioides con la urgencia que merece».
 
«La designación de los principales cárteles como organizaciones terroristas extranjeras proveerá a las agencias de cumplimiento de la ley federal y estatal incrementar la autoridad para congelar los recursos del cártel, impedir la entrada a miembros del cártel y permitir a los fiscales requerir castigos más estrictos contra quienes les suministran apoyo material», abundaron.
Drogas como el fentanilo, aseveraron, han generado una afectación directa entre los ciudadanos de Estados Unidos y producido decenas de miles de muertes.
«Ni una sola comunidad de Estados Unidos ha quedado sin afectaciones por la crisis de opioides. Más de 100.000 estadounidenses murieron por sobredosis de drogas el año pasado, y los opioides sintéticos, como el fentanilo, fueron los responsables de más de la mitad de esos fallecimientos», abundaron.
 
Ante este escenario, aseveró el fiscal de Tennessee, el Gobierno federal estadounidense sabe perfectamente cómo «el veneno está entrando a nuestro país», para luego señalar directamente al cártel de Sinaloa y el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
 
Estas organizaciones, sostuvo el fiscal estatal, adquieren las materias primas para la fabricación de drogas de China y elaboran opioides de bajo costo que luego son ingresados a territorio estadounidense por su frontera sur.
 
Entre octubre de 2021 y junio de 2022, alrededor de 3.800 kilogramos de fentanilo se contrabandearon hacia Estados Unidos.
«Adicionalmente, esos cárteles están haciendo mucho más que trasegar veneno dentro de nuestro país, están asesinando a sus rivales y oficiales de gobierno, emboscando y asesinando estadounidenses en la frontera, y enrolándose en una insurgencia armada contra el Gobierno mexicano», sostuvieron los procuradores de las entidades.
 
Dentro de la solicitud a Biden y Blinken incluyeron que Washington declare al fentanilo un arma de destrucción masiva.
Los cárteles mexicanos representan una amenaza contra la seguridad nacional estadounidense no solo por las consecuencias médicas de las drogas, abundaron los fiscales estatales, sino porque se trata de organizaciones armadas desplegadas por toda la frontera entre México y Estados Unidos, además de que las autoridades mexicanas son incapaces de controlarlos.
 
Los fiscales aseveraron que hay vínculos conocidos entre estas fuerzas del crimen organizado mexicano y organizaciones como la liga árabe Hezbolá, de origen libanés.
«Nuestra seguridad nacional requiere que el Gobierno federal interrumpa esta colaboración entre cárteles y grupos terroristas», declararon en la carta y aseveraron que los esfuerzos antinarcóticos tradicionales son insuficientes para atender el fenómeno.
 
Además, los cárteles mexicanos han extendido sus operaciones más allá de las drogas, para abarcar el mercado de aguacate, ductos de gasolina, minas de oro e incluso supermercados.
 
«Su designación como organizaciones terroristas extranjeras es la única manera de afectar las tácticas de violencia creciente de estos cárteles y debilitar sus empresas criminales», calificaron.
 
Esta vinculación entre los cárteles mexicanos y el terrorismo no es la primera vez que se hace, pues el gobernador de Texas, Greg Abbott, por ejemplo, firmó una orden ejecutiva estatal en septiembre de 2022 para designar bajo ese criterio a las organizaciones criminales del país latinoamericano.
 
La medida ha sido criticada por voces como la del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien reiteradamente ha señalado que para atender la violencia criminal entre ambos países es necesario atender las causas, ubicadas en la desigualdad social, por lo que se requiere impulsar programas sociales, educación y trabajo que permitan a las juventudes elegir caminos distintos al de afiliarse a estos cárteles.

Los fiscales generales de 21 entidades de Estados Unidos, agrupados por el de Tennessee, Jonathan Skrmetti, exigieron al presidente Joe Biden que emita una declaración ejecutiva que considere organizaciones terroristas a los cárteles mexicanos de narcotráfico.

Los procuradores de Virginia, Alabama, Alaska, Arkansas, Florida, Georgia, Indiana, Iowa, Kentucky, Luisiana, Misuri, Montana, Nebraska, New Hampshire, Utah, Tennessee, Ohio, Oklahoma, Carolina del Sur, Texas y Virginia Occidental firmaron la solicitud, también dirigida al titular del Departamento de Estado, Antony Blinken.
 
Calificar de organizaciones terroristas extranjeras a estos grupos dedicados al trasiego de drogas, argumentaron, «liberaría recursos para confrontar la crisis mortal de opioides con la urgencia que merece».
 
«La designación de los principales cárteles como organizaciones terroristas extranjeras proveerá a las agencias de cumplimiento de la ley federal y estatal incrementar la autoridad para congelar los recursos del cártel, impedir la entrada a miembros del cártel y permitir a los fiscales requerir castigos más estrictos contra quienes les suministran apoyo material», abundaron.
Drogas como el fentanilo, aseveraron, han generado una afectación directa entre los ciudadanos de Estados Unidos y producido decenas de miles de muertes.
«Ni una sola comunidad de Estados Unidos ha quedado sin afectaciones por la crisis de opioides. Más de 100.000 estadounidenses murieron por sobredosis de drogas el año pasado, y los opioides sintéticos, como el fentanilo, fueron los responsables de más de la mitad de esos fallecimientos», abundaron.
 
Ante este escenario, aseveró el fiscal de Tennessee, el Gobierno federal estadounidense sabe perfectamente cómo «el veneno está entrando a nuestro país», para luego señalar directamente al cártel de Sinaloa y el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
 
Estas organizaciones, sostuvo el fiscal estatal, adquieren las materias primas para la fabricación de drogas de China y elaboran opioides de bajo costo que luego son ingresados a territorio estadounidense por su frontera sur.
 
Entre octubre de 2021 y junio de 2022, alrededor de 3.800 kilogramos de fentanilo se contrabandearon hacia Estados Unidos.
«Adicionalmente, esos cárteles están haciendo mucho más que trasegar veneno dentro de nuestro país, están asesinando a sus rivales y oficiales de gobierno, emboscando y asesinando estadounidenses en la frontera, y enrolándose en una insurgencia armada contra el Gobierno mexicano», sostuvieron los procuradores de las entidades.
 
Dentro de la solicitud a Biden y Blinken incluyeron que Washington declare al fentanilo un arma de destrucción masiva.
Los cárteles mexicanos representan una amenaza contra la seguridad nacional estadounidense no solo por las consecuencias médicas de las drogas, abundaron los fiscales estatales, sino porque se trata de organizaciones armadas desplegadas por toda la frontera entre México y Estados Unidos, además de que las autoridades mexicanas son incapaces de controlarlos.
 
Los fiscales aseveraron que hay vínculos conocidos entre estas fuerzas del crimen organizado mexicano y organizaciones como la liga árabe Hezbolá, de origen libanés.
«Nuestra seguridad nacional requiere que el Gobierno federal interrumpa esta colaboración entre cárteles y grupos terroristas», declararon en la carta y aseveraron que los esfuerzos antinarcóticos tradicionales son insuficientes para atender el fenómeno.
 
Además, los cárteles mexicanos han extendido sus operaciones más allá de las drogas, para abarcar el mercado de aguacate, ductos de gasolina, minas de oro e incluso supermercados.
 
«Su designación como organizaciones terroristas extranjeras es la única manera de afectar las tácticas de violencia creciente de estos cárteles y debilitar sus empresas criminales», calificaron.
 
Esta vinculación entre los cárteles mexicanos y el terrorismo no es la primera vez que se hace, pues el gobernador de Texas, Greg Abbott, por ejemplo, firmó una orden ejecutiva estatal en septiembre de 2022 para designar bajo ese criterio a las organizaciones criminales del país latinoamericano.
 
La medida ha sido criticada por voces como la del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quien reiteradamente ha señalado que para atender la violencia criminal entre ambos países es necesario atender las causas, ubicadas en la desigualdad social, por lo que se requiere impulsar programas sociales, educación y trabajo que permitan a las juventudes elegir caminos distintos al de afiliarse a estos cárteles.

Últimos Artículos