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El fraude en México con facturas falsas costó al fisco 2.400 millones de dólares

23 junio, 2020
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CIUDAD DE MÉXICO (Sputnik) — Una primera acción legal en México contra la operación de decenas de empresas dedicadas a vender facturas falsas, con operaciones simuladas de compraventa de bienes y servicios, costó al fisco la evasión de unos 2.400 millones de dólares en 2017, informaron autoridades del Gobierno de México.

«Son 43 empresas ‘factureras’ relacionadas, y no solo son estas empresas fachadas que venden facturas de operaciones simuladas, sino que participaron 8.312 personas morales [empresas] y personas físicas», que se beneficiaron del esquema ilegal, informó la titular del Servicio de Administración Tributaria (SAT, federal), Raquel Buenrostro.

En conferencia del prensa con el presidente Andrés Manuel López Obrador, la funcionaria explicó que el esquema comenzó a hacerse masivo hace diez años.

«Es un perjuicio por 55.125 millones de pesos [unos 2.400 millones de dólares actuales] para el ejercicio fiscal 2017, al no pagar impuestos y simular gastos a favor» de los contribuyentes señalados, detalló la funcionaria.

Por su parte, el titular de la Procuraduría Fiscal federal, Carlos Romero, recordó que una reforma constitucional de 2020 que prohíbe condonar impuestos a grandes contribuyentes fiscales, «equipara la defraudación fiscal con delincuencia organizada, para quienes venden facturas falsas».

Por no pagar impuestos y simular gastos con saldos a favor, la venta de facturas falsas a cambio de una comisión, para la evasión de tributos podría ser castigada con 16 años de cárcel y el decomiso de bienes, dijo Romero.

Mientras que comprar facturas falsas se castiga con prisión preventiva, y hasta 13 años y medio de cárcel.

«Se ataca a los que compran y a los que venden», concentrando la operación a las «cabezas de grupos factureros», detalló el fiscal.

El 17 de febrero pasado, Buenrostro anunció que entre 2017 y 2019, los esquemas de compraventa de facturas falsas causaron un agujero en los ingresos fiscales por unos 339.000 millones de pesos (casi 15.000 millones de dólares), que involucran a casi un millar de contribuyentes entre empresas y personas.

Fin de fiesta

El procurador fiscal indicó que el mensaje de las autoridades es que «se acabó la fiesta» y que todas las personas deben  todos debemos cambiar y pagar los impuestos, con un cambio de cultura tributaria».

En la operación judicial participa además la Unidad de Inteligencia Financiera.

López Obrador dijo que en el esquema ilegal participaron «funcionarios de tercer nivel que decidían, aunque hay de todo (nivel); pero por respeto a la dignidad y el debido proceso vamos a esperar que esto se resuelva en instancias judiciales».

Los más de 8.000 contribuyentes, presuntos defraudadores, recibirán notificaciones privadas, para que regularicen su situación fiscal.

Las operaciones financieras simuladas en 2017 suman 93.000 millones de pesos (unos 4.000 millones de dólares).

De ese monto, dejaron de pagarse como impuestos sobre la renta más de 24.500 millones de pesos (unos 1.060 millones de dólares).

El fisco también dejó de recibir casi 11.600 millones (más de 500 millones de dólares) de Impuestos al Valor Agregado, de personas que prestan servicios.

Las empresas también simulaban pagar nóminas de empleados, pero no pagaron al fisco la supuesta retención del impuesto sobre la renta, apropiándose de más de 19.000 millones de pesos (más de 800 millones de dólares).

Buenrostro dijo que «en diez años, facturaron operaciones reales, existentes, junto con operaciones simuladas de transacciones que nunca existieron».

Ese mecanismo fraudulento «es difícil comprobar a lo largo del tiempo, como por ejemplo los servicios de mantenimiento de edificios» o la compra bienes consumibles.

Con la facturas falsas, las empresa disminuyen sus utilidades y el pago de tributos, «engañan al SAT y generan defraudación fiscal» agregó.

Añadió que «también sirven para el pago de actividades ilícitas, disfrazadas como compraventa de servicios, pago de sobornos o tráfico de drogas, extorsión, trata de persona, actos de corrupción».

En la simulación, una empresa con asesores jurídicos y contables vende la factura y otra empresa o persona la compra, para justificar gastos inexistentes.

«La empresa que emite la factura falsa nunca paga contribuciones fiscales y no se puede localizar», porque son registradas en direcciones que no existen, mientras que el comprador de la factura paga una comisión al emisor.

Los servicios simulados «crecieron en forma exponencial» en el comercio al mayoreo, la construcción e industrias de manufacturas.

Los nombres de las 43 empresas fueron publicadas en el Diario Oficial de la Federación, acusadas por defraudación fiscal y lavado de dinero con unas 22 millones de facturas en un año. 


Este contenido es publicado por Politburo-digital.com con plena autorización de Sputnik Mundo.

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