Politiburó Digital

Donald John Trump y su adicción a subvertir

24 mayo, 2020
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Donald Trump seguirá tomando hidroxicloroquina "por curiosidad ...

Carlos Susarrey


SCROTUS (so called ruler of the united states), en vez de POTUS (president of the United States).

Donald Mcdonald, illegal orange, cheetoh boi, carrot face, Donald Dump, Adolf Twitter, el payaso naranja, el Trompas, el hombre bronceado que usa una rata rubia en su cabeza.

La lista de apodos para ti, Donald, es eterna.

En casi 3 años y medio de gobierno, es evidente que, con todo y el cargo que ostentas, no te has terminado de ganar el respeto popular totalmente, ¿razones? Sobran. Aseguro que, hasta la más desinteresada persona en temas políticos, debe conocer al menos un estrépito tuyo, considerándote gracias a eso, el más infame presidente yanqui. Podría pasarme escribiendo durante meses enteros señalando tus imperfecciones, sólo considerando el periodo que llevas al mando. A falta de ese tiempo y espacio, y con la promesa de regresar con una segunda columna que apunte en su mayoría al análisis profundo, políticamente hablando, hoy entrego esta primera con un fondo más bien lúdico; que la fiesta nunca termina contigo, pobre entidad naranja, racista, homófoba y con delirantes tintes nazis.

Desestimado Donald, tú das mucho espacio a cuestionamientos con base en tu comportamiento pueril, enfermizo, inapropiado, inadaptado, cavernario, primitivo, mórbido, lascivo.
No, no hablo al azar. Te cuento:

Sé de tus prácticas enfermizas cuando te colabas en secreto al vestidor de las chicas participantes en los concursos de Miss Teen Usa (14-18 años) y Miss Usa (18-28 años). No hace falta tanta suspicacia para imaginar con qué finalidad lo hacías. Cabe agregar que, también, lo hacías por que eras el dueño de los derechos de Miss Universo (además de los dos anteriores certámenes), entre 1996 y 2015, y que, gracias a esa propiedad, no habría absolutamente nadie que te lo impidiera.

Sé de la grabación que se filtró durante tu campaña presidencial de 2016, en la que exhibes tener una manera desagradable de referirte a las mujeres. Cito literalmente el diálogo que tú mismo admitiste tener para, después, disculparte por ello en público:
“Me atraen las mujeres bonitas automáticamente, las comienzo a besar, es como un imán, no puedo ni esperar. Y cuando eres una celebridad te dejan hacer lo que quieras, puedes hacer lo que quieras. Agarrarlas por el coño. Puedes hacer de todo. Tu chica está muy buena. Me voy tomar un Tic-Tac, por si tengo que ponerme a besarla”. No hace falta agregar más palabras a esta bajeza.

Sé del escándalo por el que pagaste a Stormy Daniels 130 mil USD para que no divulgara tu relación extramarital con ella, que podría arruinar (nuevamente) tu campaña en 2016. ¿Por qué sería que todo mundo buscaba arruinar tu campaña, Donnie? Era necesario hacer parecer que tu abogado Michael Cohen habría pagado a Stormy una suma de dinero para que aceptara firmar un acuerdo de confidencialidad. Porque, ¿cómo tomaría la gente el hecho de que tuviera que salir de tu bolsillo ese dinero para acallar a una incómoda estrella porno?

Sé de tu solicitud para no publicar tus declaraciones de impuestos, basándote en el argumento de que un presidente en funciones debería ser inmune a ese tipo de investigaciones. Cito las palabras del juez federal al negarte ese recurso:
El argumento del presidente es repugnante para la estructura gubernamental y los valores constitucionales de la nación; los mandatarios, sus familias y negocios no están por encima de la ley”. Claramente, tu petición estuvo basada en una estrategia, por medio de la cuál, las decisiones que tomes como presidente para administrar al país, no puedan afectar los bienes y negocios que tienes. Si declaras —cosa que harás, porque no puedes brincarte las trancas que impone un juez federal —, todo mundo tendrá acceso a la información de cuánta propiedad poseas y cuánto debes declarar y pagar impuestos por esas propiedades. ¿Acaso no quieres ser transparente, o es que todos debemos serlo, menos tú? Donnie, no creas que tu fama de abusivo te hace omnipotente. Alardear no te va a servir para nada en estas alturas, no te quieras pasar por listo.

Ahora, un breve resumen del resto de tus monerías. Tuviste apoyo en la campaña presidencial por parte de grupos supremacistas blancos, evidenciaste que dicho apoyo venía del KKK; entonces, estás en contra de los inmigrantes, de los musulmanes, pero no de las manifestaciones racistas de esos históricos clanes. Por lo tanto, lo tuyo es el racismo. Has retirado a tu país de acuerdos antiquísimos en los que se trabajó para controlar el cambio climático, la extracción de petróleo del Ártico, las armas nucleares, los tratados de libre comercio. Has usado tu política disfrazada de populista para enaltecer prácticas desleales y beneficiar al club de millonarios de tu país.

La cereza del pastel.

Hace un par de días, llamó mi atención una declaración que hiciste, que le dio la vuelta al mundo. “Como prevención contra el COVID_19, mi médico me autorizó tomar HIDROXICLOROQUINA; tomo una pastilla todos los días, han salido muchas cosas buenas. Te sorprendería saber cuánta gente la está tomando”. Donald, suenas al peor vendedor del mundo. Debiste tomar en cuenta dos cosas. Primero, retrocedo a mediados de 2019, cuando ofreciste combatir los precios altos de medicamentos en tu país, usando como posible solución recurrir a laboratorios canadienses que tendrían precios más accesibles que tu mercado nacional. Apotex y Sanofi, dos grandes laboratorios canadienses, son fabricantes de hidroxicloroquina. ¿Nos vas a decir ahora que es casualidad, que no estás promoviendo el uso irresponsable de un medicamento NO APROBADO por la FDA para prevenir el covid_19? Segundo, dicho medicamento fue consumido en Francia masivamente en marzo pasado, gracias al irresponsable microbiólogo Didier Raoult, quien publicó en su cuenta de twitter que el protocolo llevado en China con este medicamento, había sido exitoso. Este medicamento se suministra a pacientes con lupus y artritis. Debido a este consumo descontrolado, los pacientes que padecían estas dos últimas enfermedades, se quedaron sin sus respectivas dosis. Estudios recientes han arrojado la muerte por complicaciones cardiacas en los pacientes que han sido sujetos a prueba de hidroxicloroquina.
¿Cómo es que hasta este humilde columnista conoce esos datos y tú no?
¿Por qué no dejas de matar a la población que votó por ti con esta clase de mentiras irresponsables y fuera de la realidad?
¿Cómo esperas ser tomado en serio con tal repertorio de sucesos penosos para cualquier ser humano? Los Estados Unidos de América son regidos por un adicto al estrépito, como lo eres tú.
Te recuerdo que gobiernas al país con mayor cifra de contagios y de muertos por Covid-19 EN TODO EL MUNDO.
Siento lástima por esos ingenuos que confiaron en ti. Me queda claro que en casa no te enseñaron tus padres a respetar a las mujeres, a las minorías, o a quienes tienen otras ideologías, como un valor integral orientado a tu correcta formación. La única explicación que encuentro a que tú seas presidente de un país, es que las personas que te eligieron para gobernarlas sean iguales a ti en personalidad: faltos de valores, empatía y humanismo. Es esa opción, o una segunda: asumo que te eligió la mayoría de una nación que rebosa de ignorancia y falta de folclore propio definido. A quienes tú representas, son un errado intento de personas, que carecen de visión periférica y de alcurnia. Son de prosapia vulgar. Joseph de Maistre suscita que “toda nación tiene el gobierno que merece”. Nunca esta frase puede estar mejor ejemplificada, que citando a la nación que equivocadamente, vergonzosamente, dolorosamente comandas.


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